¿Qué es la Ansiedad?

La Ansiedad se considera una parte habitual del estado emocional de las personas. Son varios los trastornos de ansiedad que podemos encontrar, siendo unos más frecuentes que otros.

Es conveniente realizar una diferenciación entre ansiedad y angustia. Ansiedad es la impresión o sensación que percibe el sujeto ante una situación cotidiana que puede considerar como estresante, y cierto nivel de ansiedad incluso se considera conveniente en nuestro día a día. Con lo cual es una anticipación aprensiva que percibe el sujeto ante un posible daño o desgracia futura que puede afectarle, yendo acompañada en muchos casos de un sentimiento de disforia o de síntomas somáticos de tensión. El objetivo del daño anticipado puede ser interno o externo (DSM-V).

En cambio, el sujeto percibe la angustia con cierta intranquilidad, incluso inquietud, ante un estímulo o situación amenazante que puede interpretar como peligroso. En muchos casos, cuando se padece ansiedad puede aparecer sintomatología angustiosa.

Todos los trastornos de ansiedad comparten características y alteraciones conductuales que van asociadas. El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria. Sin embargo la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura (DSM-V).

Uno de los trastornos más comunes dentro de la Ansiedad es el Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG), se caracteriza por una ansiedad y una preocupación desmesurada en relación a acontecimientos de nuestro día a día. La intensidad, la duración o la frecuencia de la ansiedad y la preocupación son desproporcionadas a la probabilidad que tiene el sujeto de que ese hecho suceda. Aparece una gran dificultad para gestionar la preocupación y el mantenimiento de los pensamientos relacionados con la situación que le está provocando el malestar (por ejemplo, tareas del trabajo, retrasarse en la llegada a una reunión, etc.)

Son tres los tipos de componentes que intervienen en la ansiedad:

  1. Cognitivos: en los que se produce una anticipación amenazante, en la que el sujeto evalúa con riesgo y le genera pensamientos automáticos negativos.
  2. Fisiológicos: en los que originan una activación en el sistema nervioso autónomo que implica aumento del ritmo cardíaco, aceleración de la respiración, etc.
  3. De conducta y motores: se aprecia una inhibición o sobreactivación a nivel motor, búsqueda de seguridad por parte del sujeto, evitación ante ciertas situaciones sociales, agresividad e irritabilidad.

La prevalencia anual de este tipo de trastorno es de un 0,9% entre los adolescentes y del 2,9% en adultos. Las mujeres tiene el doble de probabilidad de padecerla, alrededor de un 55-60%. Su diagnóstico se suele realizar en la edad media de la vida del sujeto, con una disminución en edades avanzadas. Su frecuencia en los individuos es mayor en europeos, descendiendo su prevalencia en personas de origen asiático o africano.

Por último existen ciertos factores de riesgo para su pronóstico:

  • Temperamentales: el presentar una afectividad negativa o una inhibición de la conducta.
  • Ambientales: se han identificado como adversidad en la infancia y la sobreprotección de los progenitores.
  • Genéticos y fisiológicos: un tercio del riesgo de padecer este trastorno es genético.

La sintomatología es de lo más variada, siendo la más común:

  • Ansiedad y preocupación excesiva, teniendo que darse durante más días de los que ha estado ausente durante un mínimo de seis meses.
  • El sujeto muestra cierta dificultad para controlar la preocupación.
  • La ansiedad y la preocupación van asociadas a tres o más de los siguientes síntomas, y al menos alguno de esos síntomas han estado presentes durante más de seis meses:
    • Inquietud o sensación de estar atrapado.
    • Facilidad para fatigarse.
    • Dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco.
    • Tensión muscular.
    • Problemas de sueño.
  • La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar importante, o deterioro a nivel social, laboral u otras áreas de funcionamiento del sujeto.

BIBLIOGRAFIA

Clark, D.A. (2013). Terapia cognitiva para trastornos de ansiedad. Desclée de Brouwer. Madrid.

Cibersam. (2015). DSM-5. Editorial medica panamericana. Madrid.

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