Se define como una sensación continuada de fatiga y falta de vitalidad generalizada a nivel psicológico y físico, que puede ir acompañada de una pérdida de motivación y de interés por el entorno.  Suele originarse durante el cambio de estación, generando decaimiento como consecuencia de la adaptación que está realizando el cuerpo a las nuevas condiciones de temperatura, horario y humedad.

¿Quién la padece?

El porcentaje de personas que padecen astenia primaveral oscila en relación al área geográfica que nos estemos refiriendo. Cuanto mayor es la intensidad del cambio climático, mayor probabilidad de desarrollo de astenia primaveral, a pesar de que no se dispone de estadísticas que proporcionen unos datos fiables.

Los expertos han llegado a mencionar que la aparición puede ser debida a la adaptación que realiza nuestro cuerpo a las nuevas condiciones de luminosidad.

A día de hoy no se conoce con exactitud la causa de este fenómeno.  Son diversos los mecanismos de nuestro propio cuerpo que generan estos cambios fisiológicos, dependiendo del ciclo de luz y oscuridad.  Los expertos han llegado a mencionar que la aparición puede ser debida a la adaptación que realiza nuestro cuerpo a las nuevas condiciones de luminosidad.  A pesar de todo, son muchos los médicos que mantienen que no existe como tal.  Cierto que uno puede sentirse decaído, pero en todo caso no se trataría de una enfermedad, como mucho de un trastorno temporal por el cambio de horario o al aumento de la temperatura (Camarelles 2014).

Síntomas

La sintomatología es variada pero hay dos síntomas principales que la caracterizan:

  • Sensación de fatiga generalizada.
  • Falta de motivación.

Otros síntomas son:

  • Tristeza inexplicable.
  • Falta de apetito.
  • Tensión arterial baja.
  • Ausencia de interés sexual.
  • Dolor de cabeza y malestar general.
  • Cansancio.
  • Irritabilidad.

El insomnio no se considera un síntoma característico en la presencia de astenia primaveral; no obstante, los sujetos que la padecen, a pesar de haber dormido correctamente, tienen la sensación de que el sueño no ha sido reparador, con lo cual se les hace más difícil el levantarse.  Por lo tanto los síntomas son leves, a pesar de que interfieren en el día a día del paciente, pero no impiden el mantenimiento de las obligaciones diarias.

¿Cómo afrontar la astenia primaveral?

Se recomienda ante todo pensar en términos de normalidad y no de enfermedad.  En relación al tratamiento farmacológico no tenemos evidencia científicas que nos permitan sugerirlo.  Lo correcto para combatirla es mantener unos hábitos de vida saludables.  Realizar un horario regular de sueño, realizar ejercicio como mínimo tres veces por semana y seguir una dieta sana y equilibrada, rica en verduras, frutas y cereales.  Una innecesaria ingesta de vitaminas puede generar una hipervitaminosis (Camarelles 2014). Es aconsejable comenzar el día con un buen desayuno y acabarlo con una cena ligera.

En caso de que la sintomatología no remita en una plazo de 15 días, si lo encuentra necesario no dude en consultar algún profesional sanitario, como su médico de cabecera o su psicólogo.

Bibliografía

Astenia primaveral, alimentación

http://tinyurl.com/lg6onby

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