Al contemplar nuestro entorno nos damos cuenta de la gran presencia que tienen las nuevas tecnologías (a partir de ahora TIC, tecnologías de información y comunicación) en nuestra vida diaria.  Se considera una nueva forma de comunicarnos y nos facilita el contacto con nuestro entorno social y familiar de una forma rápida y fluida, pudiendo generar en muchos casos una adicción a las TIC.

El impacto que constituyen las TIC, especialmente en los jóvenes, ha generado muchos beneficios pero también promueven un uso abusivo, favoreciendo comportamientos nocivos: una persona que presente dificultades para relacionarse con su entorno social podría usarlo como vía de escape, favoreciendo una nueva forma de comunicación distorsionada y no muy conveniente.

El mayor atractivo que presentan las TIC es una respuesta rápida y unas recompensas inmediatas, con lo cual el uso es positivo, siempre que no se aparten las otras actividades. Si esto ocurre, se genera un abuso de las nuevas tecnologías que provoca sintomatología ansiosa, pérdida de control y aislamiento.

Sobre las posibles causas de la adicción, la mayoría de los expertos coinciden en señalar que dichas tecnologías no generan por si mismas dicha adicción.  En muchos casos los jóvenes que hacen un mal uso de las TIC suelen presentar una bajo nivel comunicativo, baja autoestima y suelen huir del mundo del adulto ya que les resulta hostil, refugiándose en las nuevas tecnologías.

Existen ciertas características de personalidad o estados emocionales que pueden aumentar la vulnerabilidad psicológica a las adicciones: impulsividad, disforia (estado anormal del ánimo que se vivencia subjetivamente como desagradable y que se caracteriza por oscilaciones frecuentes del humo), la intolerancia a los estímulos displacenteros, tanto físicos como psíquicos, y la búsqueda exagerada de emociones fuertes (Echeburúa, Corral, 2010).

Según Young (1988) las señales de alarma que indican una posible dependencia a las TIC y que pueden dar como resultado una adicción son las siguientes:

  • Privación de sueño, dormir menos de 5 horas para poder seguir conectado a Internet.
  • Dejar de lado otro tipo de actividades importantes como estudio, trabajo y relaciones sociales.
  • Recibir quejas del entorno social en relación al uso excesivo de la red.
  • Notarse irritado cuando no se está conectado o incluso pensar constantemente en la red.
  • Tener varios intentos de rebajar el tiempo de conexión sin conseguirlo.
  • Mentir en relación al tiempo real de conexión o jugando a un videojuego.
  • Presentar bajo rendimiento en los estudios o laboral y generar un aislamiento social.
  • Sentir una euforia y activación anormal cuando se está conectado.

Es conveniente establecer una serie de tácticas de prevención para el uso de las TIC.  Se puede empezar con la limitación del uso de los aparatos y acordar el tiempo de uso.  Sería favorable promover las relaciones con otras personas, alimentar aficiones como la lectura, cine, etc., y estimular actividades grupales y deportivas.  Asimismo sería acertada la estimulación de la comunicación en la propia familia.

Tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico se basa principalmente en el reconocimiento por parte del paciente de la dependencia de las TIC.

Como consecuencia de que el beneficio que obtiene el paciente es superior al coste de sufrimiento, este primero hace que se mantenga la conducta adictiva.

El sujeto no iniciará la terapia hasta que tome conciencia de que tiene un problema real, cuando detecte que los inconvenientes prevalecen en relación a las ventajas y cuando sea consciente de que él solo no puede resolver el problema.

  • La terapia se basa en primer lugar en el control de estímulos. El paciente aprende nuevas respuestas de afrontamiento apropiadas ante las situaciones de riesgo.
  • En segundo lugar se realiza una exposición programada a los estímulos y situaciones relacionadas con la conducta adictiva.
  • En una fase final, una vez reestablecido el control de la conducta, se trabaja sobre las posibles recaídas que en todo proceso terapéutico debemos tener en cuenta.  Para ello, el paciente aprende a identificar las situaciones de riesgo, practica respuestas adecuadas para su afrontamiento y modifica las distorsiones cognitivas sobre su capacidad de control.  Asimismo sería conveniente realizar un proyecto de organización del tiempo libre e ir intercalando cambios en el estilo de vida del paciente.

Para finalizar manifestar que la principal características de la adicción a las TIC es el gran tiempo que ocupa en la vida del sujeto, favoreciendo un pérdida de habilidades sociales y generando en muchos casos una construcción de relaciones sociales utópicas. En definitiva, la meta terapéutica en las adicciones sin drogas se origina con un reaprendizaje de la conducta de una forma controlada. En caso de estar interesado en buscar ayuda, el artículo ¿Por qué elegir un Psicólogo General Sanitario? le ayudará.

Bibliografía

Echeburúa, E. y Corral, P. (2010). Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: un nuevo reto. Adicciones. Vol. 22 Núm. 2 Págs. 91-96

Carr, N.G. (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?. Madrid. Editorial Taurus.

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